No solo la desocupación genera ladrones. Hay quienes tienen trabajo, estabilidad económica y hasta cierta posición social, pero igual eligen robar. No es una cuestión de pobreza ni de marginalidad: es una cuestión de mente. Cuando la conciencia está podrida, no hay clase social que te salve. El problema es más profundo: nace en la moral, en la educación, en los valores que cada persona decide sostener o abandonar.
El caso que se conoció esta semana en Reconquista es una muestra clara de esto. Luciano Alfredo Rolón, de 43 años, fue detenido el miércoles 29 de octubre de 2025 en su lugar de trabajo, la Maestranza Municipal de Reconquista, acusado de robar dos terneros de apenas 15 días de vida.
La investigación comenzó tras la denuncia de Hugo Héctor Blanco, pequeño productor con un campo sobre la Ruta Nacional 11, frente a la III Brigada Aérea, quien notó la desaparición de sus animales y señaló sus sospechas hacia “El Nene Rolón”. Con orden judicial, efectivos de la Guardia Rural “Los Pumas” allanaron la vivienda del sospechoso en calle 56 al 2373, donde encontraron los animales sustraídos, los cuales fueron restituidos a su legítimo propietario.
Rolón no se encontraba en el domicilio al momento del allanamiento. Posteriormente se comprobó que había abandonado su puesto laboral antes de hora, sin aviso ni justificación. Por disposición del Ministerio Público de la Acusación, se ordenó su detención inmediata, la cual se concretó al día siguiente, cerca de las 19:00 horas, cuando fue interceptado en plena jornada laboral, en la intersección de Bulevar Lovatto y calle Chacabuco, sin que se registraran incidentes.
Una vez más, la realidad demuestra que no hace falta estar en la miseria para cometer delitos. Hace falta tener vacía el alma y podrida la mente. Porque el trabajo dignifica, sí, pero solo cuando el trabajador tiene dignidad.
— Por Antonio Paré | Info Central – Donde viven las noticias






