En Villa Ocampo el reciente debate generado alrededor de los actos patrios dejó nuevamente al descubierto una realidad que atraviesa desde hace años a gran parte de la política argentina: la facilidad con la que algunos sectores transforman cualquier situación en una herramienta de confrontación, aun cuando el mensaje aparenta ser “constructivo”.
Porque detrás de muchas críticas, publicaciones y posicionamientos, termina moviéndose un mensaje negativo que poco aporta a las verdaderas necesidades de la sociedad. Y allí aparece una cuestión central: la ciudadanía necesita personas sensatas, dirigentes inteligentes y espacios capaces de construir propuestas serias, no solamente discursos oportunistas.
Quien pretende convertirse en alternativa de gobierno debe demostrarlo primero desde su propio entorno, desde su coherencia cotidiana y desde la capacidad de generar ideas propias que convenzan al vecino de que realmente son diferentes. Sin embargo, muchas veces ocurre lo contrario: aparecen sectores intentando mostrarse como “lo nuevo”, aunque arrastran antecedentes políticos, estructuras o vínculos históricos que la sociedad ya conoce demasiado bien. Y eso vuelve poco creíble cualquier intento de superioridad moral.
El militante político también debe comprender que el ciudadano común ya no se siente atraído por comentarios vacíos, chicanas o expresiones de “baratija”. La gente atraviesa problemas reales, vive incertidumbre económica, social y emocional, y espera dirigentes capaces de aportar equilibrio, inteligencia y madurez.
Después de más de treinta años cubriendo la realidad política y social desde el periodismo, queda una enseñanza clara: lo barato y fácil para escribir o declarar no conquista una nación. Apenas atrae a quienes viven cómodos dentro de ese mismo esquema superficial. El ciudadano no necesita “latas” ni frases armadas para redes sociales; necesita dirigentes sensatos, algo cada vez más difícil de encontrar dentro de una política donde muchos dicen representar el cambio, pero terminan utilizando las mismas herramientas de siempre.
La sociedad ya no busca solamente oposición u oficialismo. Busca responsabilidad, humanidad y dirigentes capaces de entender que gobernar o aspirar a gobernar exige mucho más que aprovechar cualquier ocasión para intentar sacar ventaja política.
Antonio Paré






