En Villa Ocampo, en materia de tránsito, el nuevo jefe de Inspectoría, Luis Cinzone, comenzó a implementar un programa de concientización destinado a conductores de distintos vehículos. Y esto, lejos de ser una medida para molestar a la gente, es un trabajo que deja un marco realmente importante en la tarea de ordenar y cuidar la vida en la vía pública.
Porque si vamos a hablar claro, como corresponde, circular con la documentación del vehículo, seguro, patente paga, licencia de conducir, luces reglamentarias, casco en el caso de las motos y el vehículo en condiciones, no es una exigencia caprichosa del Estado. Es una obligación que tenemos como ciudadanos en cualquier parte del mundo. No es para complacer a las autoridades, es para cuidarnos nosotros mismos y para cuidar a los demás.
No seamos tercos en la primera de cambio para criticar, como si cada uno tuviera el derecho de andar por la calle como quiere. Si usted decide comprarse un vehículo, también debe hacerse cargo de los impuestos, de las reglas y de las responsabilidades. El vehículo no es un juguete, es una responsabilidad.
En redes sociales se leen muchas críticas en Villa Ocampo por estos controles, y aparece la típica frase: “Arreglen primero las calles y después controlen”. Eso es una bajeza. No tiene absolutamente nada que ver una cosa con la otra. Que una calle esté en mal estado no le da derecho a nadie a circular sin casco, sin seguro, sin luces o sin licencia. Son dos cosas totalmente distintas.
Si usted tiene un accidente por irresponsable, no solo se daña usted; daña a una familia, a terceros, a gente que no tiene nada que ver con su imprudencia. Y si a usted no le interesa su vida, por lo menos no ponga en riesgo la vida de los demás.
También está el tema de los radares en la Ruta 11. Y ahí salen los seudos opinólogos a decir que es un fin recaudatorio. Ahora bien, si el cartel dice 60 km/h y usted pasa a mayor velocidad, la culpa no es del radar ni del que cobra la multa. La culpa es suya por no respetar la norma. En definitiva, el que no respeta las reglas es el que decide regalar la plata.
Si respetáramos las normas, nadie nos cobraría nada. Pero muchas veces nos comportamos como niños: queremos el vehículo, queremos manejar, pero no queremos cumplir las reglas.
Cuídese. Valore su vida. Y como dije antes, si no le interesa la suya, por lo menos no joda la de los demás.
Por Antonio Paré






