De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las patologías transmitidas por mosquitos provocan unas 700.000 muertes al año. De allí que, a pesar de su tamaño, sea quien más amenaza la vida humana. Controlar la presencia de estos insectos es un modo de reducir la incidencia de las enfermedades que transmiten.
“Los mosquitos de la familia Culicidae son reconocidos debido a que además de picar y molestar pueden ser vectores de diversas enfermedades”, indicó Collins, al tiempo que agregó: “Tres géneros de esta familia, entre otros, son de relevancia por el potencial de transmitir enfermedades: Aedes sp, Anopheles sp y Culex sp”. Según detalló el especialista del Conicet, estos insectos son los que proliferan en el agua encharcada en objetos o jardines de las casas como también en los ambientes acuáticos de poca profundidad y con muy poco movimiento.
Un modo de controlarlos es mediante sus enemigos naturales que están presentes tanto en su fase acuática como terrestre-aérea.
Durante su ciclo de vida, los huevos, las larvas y las pupas se desarrollan en el agua, mientras que cuando los mosquitos alcanzan la etapa adulta su hábitat es terrestre-aéreo. Luego de reproducirse, la hembra del mosquito coloca los huevos en el agua, estos quedan flotando individualmente o aglutinados en forma de balsas. “Usan ambientes acuáticos someros o pocos profundos como también contenedores de agua que se encuentran en nuestros domicilios”, indicó el especialista en acuicultura del Inta. Y agregó: “En los ambientes naturales pueden estar en zonas de charcos, bordes de lagunas y estanques, entre la vegetación acuática o terrestre inundada o donde se acumule agua (troncos ahuecados y base de hojas)”.
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