En una sociedad donde todos reclamamos seguridad, también es momento de decir las cosas como son: la delincuencia no termina solamente con detener al que roba, también debe ponerse la lupa sobre quienes compran objetos robados “supuestamente de buena fe”. Porque cuando alguien compra algo a un precio muy por debajo de su valor real, sabe —o debería saber— que ese elemento tiene un origen dudoso.
Mientras exista quien robe, pero también exista quien compre lo robado, el circuito del delito nunca se corta. El robo existe porque hay un mercado donde vender lo robado. Si nadie comprara objetos de procedencia dudosa, el delincuente no tendría a quién venderle y el delito bajaría notablemente.
Aquí es donde también la Justicia debería ser firme: no alcanza con sancionar al que roba, también debe haber sanciones para quien compra objetos robados. Porque aunque muchos digan “yo no sabía”, la realidad indica que cuando algo vale muy poco, algo raro hay detrás.
El caso que fundamenta esta reflexión
VILLA OCAMPO: HURTO
Fecha 30/03/2026 – Siendo las 10:00 horas, personal del Comando Radioeléctrico Zona Norte logró recuperar una bicicleta de dama, marca MASINO, color lila, rodado 26 con guardabarros, en regular estado de uso y conservación. La misma fue hallada en calle Santa Fe y López y Planes en poder de una joven mayor de edad, quien manifestó haberla comprado de buena fe a un menor de edad.
La bicicleta es propiedad de un hombre mayor de edad, domiciliado en este medio, quien había radicado la denuncia por la sustracción del elemento. Se procura la individualización y comparendo del causante.






