A partir del fallo de la Corte Suprema asistimos a un nuevo acto de proscripción política
en la historia de nuestro país, uno más. No se trata de un evento jurídico, sino político.
Este hecho impide a la voluntad popular elegir libremente sus representantes, principio
fundamental de todo sistema democrático.
Tras el fin del último golpe de Estado, 42 años consecutivos de democracia son
interrumpidos por este evento que, lejos de ser fortuito, es resultado de una larga
persecución política a la máxima figura del peronismo, quien personifica un modelo de
país que replanteó el status quo de la sociedad argentina.
La persecución a Cristina Fernández de Kirchner no constituye un fin en sí mismo, sino
que busca amedrentar a todo el campo popular, con la clara intención de desmovilizar y
desorganizar al peronismo y, además, disciplinar a la dirigencia política, a aquellos que
se animan a pensar en un país más justo e igualitario.
Es por ello que creemos fundamental, ante nuestra comunidad, condenar el uso de la
justicia con fines políticos partidarios que daña gravemente nuestra democracia y,
asimismo, reiterar nuestro compromiso inquebrantable con la defensa de la justicia, la
democracia y los derechos del pueblo.
Finalmente, creemos oportuno recordar que Perón fue detenido, bombardeado, derrocado
por un Golpe de Estado cívico-militar, que el peronismo fue proscripto durante 18 años,
perseguido, fusilado, desaparecido, y aún así supo reconstruirse y gobernar para las
mayorías de nuestro país; y lo volverá a hacer, porque, como dijo Cristina, “el pueblo
siempre vuelve”. ¡Viva Perón!

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