El histórico entrenador de Boca Juniors y exjugador de Estudiantes de La Plata falleció este martes a los 69 años. Su legado atraviesa generaciones: campeón, maestro y ejemplo de humildad dentro y fuera de la cancha.
El fútbol argentino despide con profundo dolor a Miguel Ángel Russo, quien falleció este martes 8 de octubre de 2025 en Buenos Aires, a los 69 años. Figura respetada y querida, Russo dejó una huella imborrable tanto en los clubes que dirigió como en el corazón de los hinchas.
Una vida dedicada al fútbol
Nacido en Lanús el 9 de abril de 1956, Russo fue un emblema de Estudiantes de La Plata, club donde jugó toda su carrera profesional entre 1975 y 1988. Con el “Pincha” conquistó los campeonatos Metropolitano 1982 y Nacional 1983, integrando aquel equipo histórico que marcó una época.
Tras su retiro, inició una extensa y exitosa trayectoria como director técnico, dirigiendo a más de 20 equipos en Argentina y el exterior. Fue campeón con Boca Juniors, Rosario Central, Vélez, San Lorenzo y Millonarios de Colombia, entre otros.
El logro más recordado: la Copa Libertadores 2007
Su nombre quedará siempre asociado a Boca Juniors, donde logró uno de los mayores hitos de su carrera: la Copa Libertadores 2007, con Juan Román Riquelme como figura y un plantel inolvidable.
Regresó al club en distintas etapas, obteniendo también títulos locales y dejando una impronta de respeto y profesionalismo.
Admirado y querido por todos
Más allá de los trofeos, Russo fue admirado por su conducta ejemplar, su humildad y su cercanía con los jugadores. En Rosario Central se ganó el amor eterno del pueblo “canalla”, guiando al equipo al ascenso en 2013 y más tarde al título de la Copa de la Liga Profesional 2023.
En el plano internacional, su paso por Millonarios de Colombia también fue exitoso: conquistó el torneo Finalización 2017 y la Superliga 2018, dejando un recuerdo imborrable en el fútbol cafetero.
Una lucha silenciosa
Desde 2017 enfrentaba una larga batalla contra un cáncer de próstata, que lo mantuvo alejado de los bancos de suplentes por momentos, pero nunca lo apartó del fútbol. Hasta sus últimos días, siguió vinculado al deporte que amaba con pasión.
El adiós de un grande
Su muerte generó una ola de tristeza en todo el ambiente deportivo. Jugadores, dirigentes y excompañeros expresaron su pesar por la partida de un hombre que, con serenidad y sabiduría, representó los valores más nobles del fútbol argentino.
Miguel Ángel Russo deja un legado imborrable. Campeón, maestro y ejemplo. Un hombre que hizo del respeto y la pasión su manera de vivir el fútbol.
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