Vivimos tiempos donde muchas publicaciones nacen desde el desconocimiento, la falta de responsabilidad y, en algunos casos, desde el simple deseo de generar polémica. El chisme sin fundamento, la crítica destructiva y las historias inventadas terminan convirtiéndose en un círculo donde muchos participan sin detenerse a preguntar si aquello que leen tiene una base real.
Lo preocupante es que una parte de la sociedad que podría utilizar su tiempo para aprender, informarse, leer y enriquecer sus conocimientos, termina consumiendo contenidos que no aportan, que dañan y que alimentan solamente el enojo y la división.
También ocurre con aquellos que se presentan como periodistas o comunicadores sin comprender la verdadera responsabilidad que implica comunicar. La tarea periodística requiere preparación, compromiso, respeto por la verdad y una vocación genuina de informar. Criticar a quienes trabajan seriamente desde un micrófono, una cámara o un medio profesional, sin haber construido una trayectoria propia, también forma parte de esta problemática.
El morbo es un veneno que lentamente consume a nuestra sociedad, en Villa Ocampo, en la región y en todo el país. La facilidad que brindan las plataformas digitales gratuitas ha hecho que muchos crean tener autoridad sobre cualquier tema, confundiendo libertad de expresión con la posibilidad de dañar sin consecuencias.
El consejo desde mi experiencia en los medios es simple: no alimentemos aquello que no aporta. No regalemos nuestro tiempo ni nuestra atención a quienes buscan protagonismo desde la negatividad, la mentira o la crítica permanente.
Si algo no construye, no enseña y no ayuda a mejorar como sociedad, quizás lo mejor sea no darle espacio.
Esta es una invitación a reflexionar. No te enojes si te sentís identificado; a veces la reacción también puede ser una respuesta.
Desde nuestro multimedio elegimos seguir aprendiendo, creciendo y construyendo junto a la comunidad, llevando información, historias y contenidos que sumen valor a nuestra gente.






