Todo aquel que se cree súper patriota, que se rasga las vestiduras diciendo “cómo van a lastimar a nuestra Nación”, debería primero mirarse al espejo antes de hablar de patria. Porque la verdadera patria no se demuestra un 25 de Mayo con discursos vacíos, escarapelas de ocasión y publicaciones hipócritas en redes sociales. La patria se honra todos los días, con acciones, con respeto, con valores y con honestidad.
Lo vengo diciendo hace años desde mis editoriales y no lo voy a cambiar por comentarios baratos ni por críticas de quienes viven de repetir lo que escuchan. La hipocresía es la madre del cinismo. Y en Argentina nos hemos acostumbrado demasiado a hacer “bulla patriótica” un solo día, mientras el resto del año destruimos nuestro propio país desde todos los estamentos posibles.
Muchos hablan del 25 de Mayo sin siquiera entender lo que realmente significó aquel 1810. No comprenden el sacrificio, la valentía ni el espíritu revolucionario que existía detrás de aquella lucha. Lo transformaron en una fecha vacía, en un acto escolar eterno, en una moda de redes sociales donde abundan las actuaciones payasescas, incluso desde la misma cúpula que nos gobierna y que debería dar el ejemplo.
Hoy vemos dirigentes, políticos y sectores de poder jugando al patriotismo mientras el país se hunde entre miserias humanas, corrupción, egoísmo y decadencia moral. Se llenan la boca hablando de la bandera, pero solamente buscan engordar sus propios intereses y alimentar estructuras que hace tiempo están en estado de descomposición.
Y después aparecen discusiones absurdas, incluso en lugares como Villa Ocampo, cuestionando si se festeja un día antes o un día después, como si la patria dependiera de una fecha exacta en el calendario. ¿Acaso el alma argentina desaparece al otro día? ¿Acaso el amor por los colores nacionales dura solamente 24 horas?
La realidad es que repetimos todo como loros. Opinamos porque escuchamos a otros opinar. Nos indignamos porque otros se indignan. Pero pocos se detienen verdaderamente a pensar qué significa ser argentino, qué significa defender una Nación y qué significa respetar la historia.
Antes de criticar por oficio, antes de señalar al otro con el dedo, deberíamos mirarnos nosotros mismos: políticos, dirigentes, comunicadores y ciudadanos comunes. Porque muchas veces los argentinos terminamos siendo demasiado payasescos, creyéndonos dueños de la verdad mientras seguimos haciendo pedazos el país que decimos amar.
La patria no necesita actores de ocasión. Necesita conciencia, educación, respeto y compromiso verdadero.
Y eso no se demuestra un 25 de Mayo. Se demuestra todos los días.
Antonio Paré – Periodista





