La tensión política quedó expuesta públicamente tras un mensaje que Villarruel publicó en la madrugada en sus redes sociales, en respuesta a un usuario que le reclamaba la renuncia.
“Eso quieren. Mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10/12/27 hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta vota lo que quiere en el próximo turno”, escribió la vicepresidenta.
Interna expuesta
El mensaje no pasó inadvertido y dejó en evidencia la fractura interna dentro del oficialismo. Si bien la relación entre Milei y Villarruel venía mostrando señales de distanciamiento desde hace meses, la acusación de “golpista” durante un acto institucional de alta relevancia política profundizó el quiebre.
Villarruel dejó en claro que no dará un paso al costado y que su mandato se extenderá hasta el 10 de diciembre de 2027, fecha en la que concluye el actual período constitucional.
Un escenario de tensión creciente
La exposición pública de este conflicto abre interrogantes sobre el futuro del vínculo político entre el Presidente y su Vicepresidenta, en un contexto donde el Gobierno enfrenta desafíos económicos, legislativos y sociales.
La apertura de sesiones ordinarias, que tradicionalmente marca la agenda legislativa del año, terminó convirtiéndose en un nuevo capítulo de la interna libertaria, ahora ya sin matices ni silencios diplomáticos.






